O'Reilly (2005) plantea que los nuevos desarrollos de Internet (Web 2.0 particularmente) tienen su principal potencial en que facilitan la conformación de una red de colaboración entre individuos, la cual se sustenta en lo que él llama una arquitectura de la participación. Es decir, la estructura reticular que soporta la Web se potencia en la medida que más personas las utilizan.
Esta arquitectura de la participación se construye alrededor de las personas y no de las tecnologías. Habla de un cambio más social que tecnológico que ofrece a las comunidades la posibilidad de contar con herramientas que multipliquen las formas en que se genera y distribuye el conocimiento.
La Web 2.0 es una actitud y no precisamente una tecnología.
El desarrollo de la Web 2.0 impuso cambios tanto en el comportamiento como en los hábitos de consumo cultural de los cibernautas, que accedieron a la condición de "prosumidor". Prosumidor es la fusión de 2 palabras: “producer” (productor) y “consumer” (consumidor).
La web 2.0 ha propiciado la transformación de los consumidores pasivos en activos prosumidores que han impulsado importantes transformaciones en el mercado al apostar por el recurso de la conversación, comprendiendo a internet como efectivo multiplicador del capital intelectual.
Video producido por alumnos de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (UBA) correspondiente al taller de Procesamiento de Datos, Cátedra Alejandro Psicitelli, Comisión 14, año 2008.
Relaciona el texto de Manuel Castells (entrevistado por Mayte Pascual) "Comunicación e Innovación en la era de Internet" con los autores Lawrence Lessig, Himanem Pekka y Scott Lash, influyentes también en los análisis sobre nuevas tecnologías.
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